No es nada conveniente que los bebés permanezcan durante mucho tiempo sentados en sillitas de paseo o cochecitos, ni “cercados” en un parque. Por el contrario, el hecho de realizar actividades físicas a diario es vital para favorecer el desarrollo psíquico y físico del pequeño. Se trata de las principales conclusiones a las que ha llegado la Asociación Nacional para el Deporte y la Educación Física de EE.UU.

Está claro que el niño alcanza de forma “natural” las diferentes etapas del desarrollo, cada uno a su ritmo, dentro de los límites que los especialistas han establecido dentro de la normalidad. Sin embargo, no es menos cierto que es conveniente proporcionar al niño un entorno adecuado para favorecer dicha adquisición natural de habilidades (gatear, sentarse, caminar, etc.). En otras palabras, la estimulación del niño favorece su desarrollo.

Para conseguir que el bebé asuma que la actividad física forma parte de su vida, es necesario realizar con él diariamente actividades sencillas, divertidas y adecuadas para su edad.

• En el caso de los bebés, esta actividad puede consistir en explorar su entorno, a través de objetos que pueda empujar, tirar, o simplemente trepar sobre ellos. Por supuesto, la seguridad de estos juegos debe estar garantizada.

• Los niños más mayorcitos pueden practicar actividades como jugar a la pelota, al escondite, o cualquier otro juego que evite la inactividad y el sedentarismo propios de algunos de los entretenimientos más comunes en la actualidad (por ejemplo, los videojuegos).

Asimismo, la proliferación de los casos de obesidad infantil hacen todavía más recomendable que los pequeños lleven a cabo actividades físicas.

Evita el exceso de peso del bebé

De acuerdo con un estudio publicado en la revista “Pediatrics”, el hecho de que un bebé gane peso demasiado rápido durante los primeros meses de vida puede derivar en problemas de sobrepeso durante la infancia.

• Numerosos estudios han señalado que la obesidad es hereditaria, pero la prevención del problema cuando el niño es pequeño podría evitar en gran medida el desarrollo de este trastorno.

• Los resultados obtenidos por los expertos refuerzan la teoría de que el bebé sólo debe tomar leche materna durante los primeros seis meses de vida.

• Para evitar el desarrollo de esta enfermedad, los padres deben establecer unos buenos hábitos nutricionales, así como favorecer la actividad física diaria del niño.

• Asimismo, es esencial introducir en la alimentación del pequeño frutas y verduras, así como evitar los alimentos excesivamente ricos en calorías.

fuente: Aquí mama