La visita del Papa Benedicto XVI a España durante la pasada semana ha dejado numerosas anécdotas en el país. A buen seguro que los fieles recordarán con entusiasmo la llegada del pontífice, pero el mejor recuerdo lo tendrán los tres bebés que fueron bendecidos durante los actos oficiales.

Es extraño que tres bebés sean bendecidos por el propio Papa cuando no estaba previsto. Como es de suponer, cualquier acto oficial cuenta con un rígido protocolo que difícilmente se puede superar, pero para Benedicto XVI esto no fue un impedimento.

El pontífice atendió las peticiones de tres bebés, que introdujo en su vehículo (el “papa móvil”) para concederles la bendición. Esta acción no estaba prevista durante los actos y fue completamente ajena al protocolo.

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