
Llegas a casa después de tu jornada laboral, sueltas las bolsas de la compra en la cocina, las ordenas, y mientras pones una lavadora piensas en qué vas a hacer de cena.
Acto seguido llega tu hij@: “ ¡mamáaaaaaa tengo deberes, no puedo hacerlos!”. Tú ni siquiera has escuchado la frase porque estás absorta en la gigantesca mancha del jersey nuevo de tu hijo.
Llega tu pareja, “por favor puedes ayudar a tu hij@ con los deberes y después meterlo en la lavadora…”
Ya has planificado la cena sólo falta calentarla y poner la mesa, lo haces.
Llega el momento más temido de la noche, antes aún de que te hayas sentado después de recoger la cocina, hay que acostar a la fiera para la que siempre es demasiado temprano y nunca está cansado, sólo está cansado por la mañana cuando más prisa tienes porque has de dejar el almuerzo preparado, hacer el desayuno y elegir la ropa porque hoy viene la inspectora a revisar tus informes de la última semana.
Sólo es lunes, esta es sólo una décima parte del estrés que sufre una madre trabajadora.
Las consecuencias del estrés son el cansancio extremo, el nerviosismo extremo y la ansiedad.
Cómo remediarlo, pase lo que pase, sí, una madre es una madre, pero a parte de ser ese espécimen superpoderoso que lo puede todo y que siempre está ahí para sus seres queridos, es una persona humana. Eso es algo que obvian las propias madres ya que de ser madre nunca se descansa, ni hay cierre por vacaciones.
La única recomendación que se le puede hacer a una madre para que descanse, es una ducha caliente y una infusión de tisana con tila.
Mucho ánimo a todas las madres de hoy, y por supuesto enhorabuena por saber/poder compaginar la vida laboral, con la conyugal y con la función que ahora será el centro de todas tus acciones, ser madre.
Abr 14
Entrada escrita por el Martes, Abril 14th, 2009 a las 16:48y está archivada en General. Puede seguir los comentarios de esta entrada a través del RSS 2.0 feed. Puede escribir un comentario, o enlazarnos desde su website.
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